Sunday, April 3, 2005

#5 - Entendiendo el invierno

De nuevo ha pasado más tiempo del que esperaba pero está claro que el tiempo es todo menos una medida objetiva de la duración de nuestra vida. Es más bien un recipiente que podemos llenar con nuestras vivencias y cuantas más cosas haces más pequeño parece. El caso es que sin querer han pasado más de dos meses desde mi último mensaje, más de nueve desde que me despedí de vosotros y apenas quedan dos semanas para que termine el primer año del programa. Entre todas estas cosas que han pasado, también se ha ido el invierno y es hora de hacer balance y contaros cómo es de verdad un invierno bajo cero. Pero antes de pasar al tema de este número quería hacer balance, como otras veces, de los temas que he ido tratando en anteriores envíos.

Lo primero, el repaso a las festividades que han tenido lugar en estos dos meses:

- El Año Nuevo Chino. El día 9 de febrero empezó el año del gallo (lo que en inglés es motivo de bastantes chistes). El año nuevo chino no es siempre en la misma fecha porque el día sale de una combinación de los movimientos de la luna y el sol. Los chinos lo celebran en familia con acción de gracias a sus divinidades y recuerdo a sus ancestros.

- El Noruz o Año Nuevo Persa. Esta festividad pasó desapercibida pero los iraníes del MBA se encargaron de recordárnoslo a todos. Coincide exactamente con el equinoccio de primavera y era celebrado por antiguas civilizaciones como Sumerios, Babilonios y Persas. Empezar el año en primavera fue parte de la tradición en muchos países occidentales hasta bien entrado el siglo XVIII. La celebración típica de la “nochevieja” persa es parecida a la noche de San Juan en España: hogueras, buenos deseos y saltos por encima del fuego.

- La Semana Santa. Aunque existe formalmente el concepto de Semana Santa sólo se celebra el Viernes Santo, que es percibido de una forma muy parecida al día de Navidad o el día de Acción de Gracias: reunión familiar y pavo. No hace falta decir que no he visto procesiones por las calles, ni capirotes que aquí vinculan exclusivamente con el Ku Klux Klan. Los representantes más extrovertidos de la religión católica se encuentran es la comunidad Latinoamericana, pero la celebración es mucho más discreta y personal que en España.

Y eso es todo en cuanto a fiestas. La otra cuestión que dejé abierta en el último correo eran los acontecimientos deportivos del invierno. Se jugó la Super Bowl (fútbol americano) y como pronostiqué ganaron los New England Patriots, y también como se preveía Janet Jackson no fue invitada a la fiesta. La NBA (baloncesto) se acerca a los playoffs y sigo manteniendo mi previsión respecto al ganador de este año. Los jugadores y equipos de hockey siguen si ponerse de acuerdo y aquí se temen que no haya liga tampoco al año que viene.

Y ahora que se acabó, llega el momento de hablar del invierno. Lo más significativo para empezar es que el invierno climatológico coincide con el invierno del calendario, no como en España, donde la temperatura media de enero no difiere mucho de la de diciembre o la de marzo de la de abril. Dividiré la historia en tres partes:

1) Cuando llega el invierno

Sólo hubo una nevada antes de la llegada oficial del invierno; fue a primeros de diciembre y la nieve no duró más de dos días. Fue bonito, pero nada que ver con lo que vendría después. El primer día de verdadero invierno fue el 19 de diciembre cuando de repente la temperatura pasó en menos de 12 horas de 3 grados a -24 (una verdadera experiencia, teniendo en cuenta que me pilló en la calle sin estar muy preparado y de verdad que se pasa mal).

La primera lección del invierno canadiense fue clara: la temperatura puede cambiar violentamente en cuestión de horas. Esto no sólo pasa cuando baja, sino que puede ocurrir en sentido contrario. Es famoso el fenómeno del Chinook en la provincia de Alberta (en las montañas rocosas) que es el nombre de un viento que viene del Pacífico y eleva la temperatura entre 15 y 30 grados incluso en pleno invierno.

La segunda cuestión a tener en cuenta es que la temperatura por sí misma no significa mucho. Es muy importante estar pendiente de la sensación térmica (windchill). En España recuerdo algunas veces al hombre el tiempo hablando de ello cuando hacía viento, pero bueno es algo aceptado que cuando hace viento uno siente más frío. Pues bien, cuando la temperatura está bajo cero, el efecto es mucho más acentuado. Por ejemplo el día que os decía los 24 grados bajo cero eran lo de menos, teniendo en cuenta que la sensación térmica era de -38. Y es que aquí el viento sopla con bastante frecuencia. Da la impresión de que como no hay montañas alrededor está abierta la puerta del polo norte y las corrientes de aire tienen un efecto muy importante provocando los cambios rápidos de temperatura.

Aquí podéis ver unas tablas de cálculo para conocer la sensación térmica en función de la velocidad el viento y los riesgos para la salud:

Si hubiera tenido la cámara de fotos aquel día os habría enseñado como es un vaso de café caído en el suelo (el contenido no recorrió más de 20 cm alrededor del vaso antes de convertirse en helado de café).

2) Cuando el invierno parece que no va a acabar nunca

Pese a que lo anterior pueda parecer duro lo cierto es que sólo hemos tenido temperaturas de tales magnitudes tres veces durante todo el invierno. Los tres meses son una serie de ciclos de subidas y bajadas, entre 0 y -20 grados con algunos días por encima y por debajo, pero sin grandes sorpresas, con una máxima media de -5 y una mínima media de -10 grados. Es cierto que hace falta un buen abrigo y buen calzado para los momentos que se pasan en la calle aunque lo cierto es que tanto las casas como los edificios públicos están acondicionados a temperaturas muy agradables con lo que no conviene llevar mucha cantidad de ropa debajo de la protección para exteriores. Yo he ido andando todos los días a clase durante 15 minutos e incluso en los peores días no ha sido mayor problema. Quizá lo más curioso es sentir como se congela la parte de dentro de la nariz en cuestión de segundos, pero vamos, te cubres con una bufanda y a correr. También es gracioso ver como a esas temperaturas sale vaho de todas partes: personas, coches, alcantarillas, ventilaciones de las casas… parece como si fueran señales de vida en medio de un entorno en el que apenas hay movimiento. Ah, y también te das cuenta de por qué todos los edificios públicos tienen puertas rotatorias, y es que si no sería imposible mantener la temperatura en el interior.

La nieve es evidentemente el fenómeno meteorológico más frecuente aunque tampoco es que nieve mucho: en Toronto hay menos precipitaciones en invierno que en verano. Lo que ocurre es que cuando nieva se queda y cuando nieva otra vez, lo hace sobre nevado, con lo que se va acumulando en montones y en zonas no transitadas. De todos modos las mayores nevadas se han producido en marzo, cuando ya no hacía tanto frío y había más humedad en el ambiente.

Pero no todo lo que cae es nieve, y ni siquiera toda la nieve es igual. Al margen de las medidas de intensidad de la nieve hay varios tipos de meteoritos y cada uno tiene su historia:

- Flurries: llaman así a lo que en mi pueblo llamamos moscas de nieve porque en lugar de caer verticalmente revolotean por el aire sin mucha prisa por llegar al suelo. La diferencia con las que había visto en España es que aquí no se derriten y se quedan en el suelo como si fueran bolas de corcho blanco que el viento mueve de un lado a otro.

- Ice pellets: esto sería parecido al granizo pero no se da en las mismas circunstancias. Es un tipo de nieve que cae más helada de lo habitual y suele ser la transición entre lluvia y nieve cuando un día que empieza lloviendo acaba nevando por la llegada de aire frío.

- Wet snow: o nieve húmeda (también llamada nieve mezclada). Esto es más habitual en España. Es nieve muy blanda mezclada con agua cuando la temperatura a la que nieva no está por debajo de cero grados. Cuando la nieve toca el suelo se derrite inmediatamente. Esto sólo ha empezado a suceder a partir de marzo y me da que todavía habrá algunos días durante la primavera.

- Freezing rain: Sin duda ha sido para mí el fenómeno más llamativo. Literalmente significa lluvia helada y sólo lo había oído mencionar cuando vi la película “La tormenta de hielo” (1997), con Sigourney Weaver y Kevin Klein, pero que entonces me pareció un poco exagerado. Pues parece que no era fantasía, sino que realmente pasa y en algunos casos históricos ha tenido consecuencias como las de la película. Es lluvia, pero cuando toca el suelo se convierte en hielo. Es el caso inverso al de la nieve húmeda. Un día que hay lluvia helada andar por la calle es como hacerlo por una pista de patinaje, pese a que el aspecto del suelo es de estar simplemente mojado. Las gotas que caen en los árboles se quedan congeladas en las ramas y es increíble ver cómo se empieza a acumular el hielo cuando lo que está cayendo es agua.

Al margen de ver todo lo que cae el del cielo supongo que os preguntaréis qué ocurre con la ciudad para que siga funcionando sin caer en el caos que tenemos en España cada vez que caen cuatro gotas. Pues supongo que es una mezcla de estar preparado y estar acostumbrado.

Las calles son responsabilidad del ayuntamiento que una vez que empieza a nevar despliega el repertorio de quitanieves de todo tipo, que yo he visto circular a las 2 de la mañana, apenas 1 hora después de empezar a nevar, incluso por mi calle que no deja de ser una calle secundaria de un barrio residencial. Utilizan las palas para echar la nieve a los lados y además, o bien sal en las calles principales o arena en las secundarias. La sal tiene un efecto inmediato en la nieve que se derrite a su alrededor, mientras que la arena se usa en las zonas de menos tránsito para reducir gastos. En este caso la nieve no se derrite, sino que se forma una pasta marrón que no se congela pero que tampoco se va fácilmente.

Las aceras son responsabilidad de los vecinos (propietarios). Cada uno tiene la obligación de limpiar el trozo que le corresponde (en caso de accidente serían responsables) y para ello utilizan todo tipo de artilugios. Lo más común es la pala de plástico, pero también están los agentes químicos: sal y líquido anticongelante, más las máquinas a motor (parecidas a los cortacéspedes) dependiendo de lo grande que sea tu acera, el tiempo que le quieras dedicar y lo que te quieras gastar.

El factor sal es muy importante. Del mismo modo que hemos visto miles de veces cómo los coches en las ciudades costeras sufren las consecuencias en la chapa, aquí los zapatos son carne de cañón. Lo más aconsejable es utilizar un producto protector para evitar el efecto o llevar los zapatos de vestir en una bolsa el día que tienes que ir elegante (algo que pensé que nunca tendría que hacer, pero ya veis la moda de Emilio Aragón aquí sigue vigente). El día que pisas un charco o un cordón se desata y se moja en la calle ves aparecer un cerco blanco alrededor que puedes dar por indeleble. Lo más efectivo como solución es el vinagre incoloro, pero las consecuencias sobre el material son irreversibles, perdiendo flexibilidad y ganando puntos para agrietarse con el tiempo. Conclusión: mejor usar calzado adecuado, protegerlo y mirar bien donde pisas.

3) Cuando el invierno se empieza a ir

Uno se da cuenta de que el invierno se va cuando ves que las máximas empiezan a estar consistentemente por encima de cero grados (algo que pasó a partir del 15 de marzo) sin que eso no quiera decir que de vez en cuando no caiga una nevada (de hecho aún hoy hay nieve en los jardines en los que no da el sol pese a que toda la semana pasada hemos llegado por primera vez a los 10 grados).

Hay dos cosas importantes que tener en cuenta cuando el invierno se empieza a ir y tienen que ver con la cabeza y con los pies. Con la cabeza porque no está de más alejarse de las cornisas y los tejados: la nieve que ha estado allí durante mucho tiempo empieza a desplazarse en placas por efecto de la temperatura y suele caer en grandes bloques al suelo. Dependiendo del tamaño del bloque y la altura del tejado el golpe puede ser importante, así que mejor mirar de vez en cuando para arriba. Y con los pies porque hay pocas cosas que resbalen más cuando están mojadas que el hielo. Durante el invierno pasas muchas veces por encima de zonas heladas pero cuando hace mucho frío tampoco resbala tanto. Sin embargo cuando durante el día hace “calor” y se forma una capa de agua encima del hielo, la probabilidad de resbalar al pisar en cima crece exponencialmente (si alguna vez habéis visto una competición de curling esa es la razón por la que los jugadores frotan el hielo con las escobas, para crear esa capa de agua sobre el hielo que haga que la piedra se deslice más rápido). Pese a todos los riesgos, he sobrevivido a los resbalones, no sin algún susto de vez en cuando.

Y eso es todo, como veis el invierno ha dado para mucho y tampoco ha sido para tanto, y menos teniendo en cuenta que este año habéis tenido un invierno como no se recordaba. Espero, y no es coña, que lo hayáis disfrutado. Siempre es bonito cuando las cosas se salen un poco del guión ¿no?

Ahora es primavera y es una primavera quizá más especial que la que conocemos en España. Todo ha pasado de estar inmovilizado por el frío a cobrar vida: los pájaros, las ardillas, los árboles, los jardines, todo se va animando y en unas semanas todo estará verde otra vez. Espero tomar fotos como de costumbre. De momento he añadido algunas a las que ya había del invierno en las que podéis ver algunas de las cosas que he descrito.

Espero que todo vaya bien por allí. Leí que los resultados de Telefónica en 2004 fueron extraordinarios y supongo que tenéis que sentiros satisfechos de vuestra aportación. Es cierto que a veces parece que las cosas no van como uno quisiera en el plano particular, pero considerad lo positivo que es estar en una empresa que, a pesar de lo que ocurre en el sector y los problemas que se le presentan, sigue mejorando año tras año.

Y nada más. Como os dije al principio estoy a punto de acabar el curso y tendré unas semanas de vacaciones que pasaré en España, así que espero veros por allí, aunque no sea posible visitar a todos. Aún no tengo claras las fechas, pero ya os enteraréis.