Friday, December 23, 2005

#7 - Feliz Navidad y Próspero 2006

Puede que alguno de vosotros esté frotándose los ojos, lo que sería un síntoma evidente de que echábais de menos un mensaje como éste. O peor, puede que alguno esté preguntándose quién es ése que escribe, lo que sería más grave, porque eso significaría que me estoy conviertiendo en un punto lejano en el horizonte que apenas ya se distingue. Sea como sea, es culpa mía no haber sido capaz de encontrar el tiempo y la motivación suficiente para mantener el ritimo de correspondencia al que os había acostumbrado y no quiero que esto sea motivo para que os sintáis distanciados, ya que me acuerdo de vosotros en muchas ocasiones. Espero que me sepáis disculpar.

El problema del tiempo es evidentemente debido al MBA. Acabé de trabajar en Bell el 2 de septiembre y una semana después ya estaba a velocidad de crucero. Este año es diferente al anterior, en varios sentidos:

- Los cursos duran todo el semestre en lugar de medio semestre, como el año pasado, con lo que son menos exigentes en términos de absorción de conocimientos por minuto.

- Sólo tenemos una clase a la semana por curso, lo que es coherente con la mayor duración y con el ritmo que antes comentaba.

¿Dónde está el truco entonces?

- Los cursos, que tienen una vocación mucho menos didáctica y más práctica que los del primer año, requieren la entrega de trabajos continuamente (individuales, de grupo, informes, presentaciones, evaluaciones, ....). En total han sido 15 este semestre, sin contar los exámenes, con 5 grupos a la vez en los que tenía 17 compañeros diferentes, dado que no todos hacemos las mismas asignaturas. La complejidad estaba en coordinar reuniones con tanta gente que tenía su propio horario y preparar trabajos de calidad, porque la competitividad es alta.

En estas circunstancias la carga de trabajo no tiene que ver tanto con leer todo lo que hay que leer para las clases o estar preparado para el examen, sino con las horas que le dedicas a cada trabajo además de prepararte las clases. Cada uno elije cuánto esfuerzo quiere poner, porque nadie obliga, pero la elasticidad resultado-esfuerzo es alta, y mucho más la de lo que cada uno obtiene como aprendizaje personal. Como podéis imaginar es mucho más estimulante estar dedicado a proyectos, en algunos casos con aplicación real, que leer y leer, y a veces es difícil poner el punto final a cada día.

Y así, semana tras semana, se han pasado los meses sin encontrar esas dos o tres horas que necesito para mandaros un correo como es debido. Aún hoy estoy trabajando en el último proyecto del semestre, que deberíamos entregar esta semana pero para el que hemos recibido una extensión, así que he decidido cambiar la prioridad por una vez y mandar este correo que ya me quemaba en el bolsillo.

El problema de la motivación no tiene que ver con las ganas de escribiros, sino con la facilidad para encontrar un tema del que hablaros sin parecer repetitivo. Hace un año todo era nuevo para mí y quería compartirlo con vosotros. Cada cambio de estación, cada festividad, cada efeméride, era un motivo más que suficiente para contaros algo. Ahora las cosas ya no llaman la atención porque en cierto modo son la repetición del año pasado: Acción de Gracias, Remembrance Day, Yom Kippur, Halloween ... (quitando la liga de Hockey, que antes estaba en huelga y ahora llena las horas de TV - lo que no quita que a mí me guste más el Baloncesto, que ahora sigo con más atención si cabe, dado que Calderón ha fichado por los Toronto Raptors).

Así que por no aburriros con más de lo mismo fui empujando la pelota y patada tras patada me he plantado en las Navidades y no quería que os fuerais de vacaciones sin recibir al menos un mensaje de un amigo desde el otro lado del Atlántico (supongo que muchos agradeceréis que de esta forma el correo no sea tan largo).

Simplemente quería haceros llegar mis mejores deseos para estos días que para muchos serán de vacaciones (paciencia para los que no las tengan y para los que las Navidades sean una de esas cosas que hay que pasar), y sobre todo para el año que empieza (2006!!!, ¡madre mía qué mayores que no estamos haciendo!). Para los que esperáis niños, para los que os vais a casar, para los que no os vais a casar, para los que vais a cambiar de trabajo (¿debería decir esto?), para los que vais a aprender algo nuevo, a intentar algo nuevo, para los que vais a trabajar todos los días con ilusión, para el nuevo look and feel de telefonicaonline.com (que me hace recordar tantas cosas): para todos.

No estaré allí para pasar estos días con vosotros, pero guardad mi imagen fresca en la memoria, que quiero que todavía me reconozcáis cuando me pase a visitaros (en Mayo si todo va bien).

Saturday, July 23, 2005

#6 - Trabajar en verano

En esta ocasión no puedo decir que me parece mentira que hayan pasado más de dos meses, porque llevo varias semanas diciéndome a mí mismo que ya es hora de ponerse a escribir. Me ha costado mucho y esto me ha hecho pensar cuál podría ser el motivo. Se me ocurren tres posibilidades, todas relacionadas con el trabajo:

a) Trabajo hasta tarde y es verano, lo que combinado hace que pase menos horas en casa.

b) Trabajo y no tengo cosas tan interesantes que contar.

c) Trabajo y mi actividad mental queda anulada al salir por las tardes, dejándome en un estado de indolencia y pereza que me impide estimular mi creatividad.

Sea lo que sea, que es un poco de todo, parece que he llegado a una primera conclusión en este razonamiento: trabajar es malo. Bien es verdad que es una conclusión simplista que podría matizarse diciendo que trabajar es peor en verano que en invierno o que trabajar tiene efectos secundarios, pero qué os voy a contar a vosotros, conociendo los veranos de España.

El caso es que ya se ha cumplido un año desde que aterricé en Toronto y últimamente ha pasado por mi cabeza el recuerdo de aquellos días, incluida vuestra despedida, que lo creáis o no me dejó una marca imborrable, y he reunido las fuerzas e inspiración necesarias para juntar palabras y construir una nueva historia que contaros.

Hablando un poco del tiempo, aquí también el verano está batiendo records de temperatura pero la ventaja respecto a Madrid es que hay respiros de vez en cuando. La verdad es que después de un mes de mayo muy suave y agradable, fue sorprendente el primer subidón que llegó con el mes de Junio, porque nos pusimos con 32 grados y una humedad superior al 80%, debido a la cercanía de los lagos que rodean la zona. Acostumbrado al calor seco este se hacía verdaderamente pegajoso y, como si se tratara de un país tropical, las tardes solían terminar en una tormenta torrencial fruto de la humedad pero que no refrescaba nada. Después de aquella primera ola de calor, hemos pasado por otras 3, que suelen durar una semana más o menos, con unos días de descanso en medio en los que volvemos al entorno de los saludables 25 grados.

Los canadienses (supongo que no son los únicos) se han construido una tabla de sensación térmica parecida a la que os envié hace unos meses para el invierno. Entonces la sensación era una combinación de temperatura y velocidad del viento (windchill) mientras que la de verano considera temperatura y humedad. Se llama humidex y como podéis comprobar, 35 grados con 80% se sienten como unos nada despreciables 47 grados.

Al margen de estas cuestiones circunstanciales, mi idea sobre este correo es hablaros un poco de cómo son las cosas en el trabajo, que es realmente lo novedoso respecto a la última vez que nos vimos, hablamos o leímos. Para los que no estéis al tanto, fui contratado para trabajar 4 meses (entre el primer y el segundo curso) por Bell Canada, como consultor en el área de Estrategia Corporativa. Estos datos son básicos para poder entender lo que viene a continuación y que he dividido en varios apartados por claridad.

1. El mercado de telecomunicaciones

Todos lo hemos oído alguna vez: el mercado es mucho más competitivo en Norteamérica que en Europa. Visto lo visto está claro que es cierto. El hecho de que los países (tanto Estados Unidos como Canadá) sean tan grandes hace que las operadoras clásicas tengan históricamente un carácter regional y no nacional, con lo que una vez derribados los monopolios, los participantes potenciales como operadores en competencia son muchos más, sin olvidarnos de los potentes cableros. La telefonía móvil no ha penetrado tanto como en Europa pero es el área de crecimiento y la competencia también es feroz, con varias tecnologías a la vez (no sólo GSM). Por si fuera poco, la voz sobre IP va a marchas forzadas y con tanto gallo en el corral, no hay manera de contenerlo. El fin del negocio tradicional está muy próximo y el futuro está en buscar nuevas fuentes de ingresos. La duda que tengo ahora es cómo estarán las cosas por España, porque el tiempo pasa deprisa y uno pierde la noción de la realidad. De todos modos, no quiero aburriros con estas cosas, pero sé que a muchos de vosotros os interesa porque me lo habéis preguntado alguna vez.

2. Bell Canada

Bell Canada es el operador incumbente en Ontario y Québec, lo que supone una parte no muy grande del país pero más o menos el 60% de la población. Es una empresa grande pero no tanto como Telefónica, y hasta ahora bastante tiene con defenderse dentro de su territorio como para meterse en aventuras internacionales. Tiene las ventajas (por ejemplo recursos) y los inconvenientes (por ejemplo rigidez) de una empresa grande, aunque demostró bastante agilidad para integrarnos a los nuevos (acreditaciones, pc´s ..., que en Telefónica son siempre motivo de grandes dolores de cabeza).

La forma de trabajar está muy relacionada con el hecho de que las localizaciones de la empresa están dispersas, fundamentalmente entre Montréal, Ottawa y Toronto, por lo que las reuniones son todas por multiconferencia y es muy común que una misma unidad esté repartida por diferentes ciudades o edificios, con lo que no hay el sentimiento de grupo que solíamos crear en Telefónica. Eso da lugar a que la gente esté muy a sus cosas, porque no tiene por qué trabajar con los que se sientan alrededor y digamos que apenas se levantan del sitio. Me pregunto si esto aumenta o disminuye la productividad, pero lo que es cierto es que a la hora de salir no se lo piensan mucho y casi siempre a las 5 de la tarde la oficina está vacía.

3. Estrategia Corporativa

El grupo de Estrategia Corporativa al que pertenezco es una pequeña unidad dividida entre Montréal y Toronto, con apenas 10 personas. Técnicamente somos lo que Benjamín llamaría una powerpoint factory, aunque eso sí, antes de llegar al powerpoint hay una fase de análisis importante. El grupo se formó a partir del pasado febrero y tengo la impresión de que con un tiempo de vida limitado (similar a lo que pasó allí hace unos años). Los cambios en el mercado y la necesidad de reubicarse son su razón de ser, pero no creo que eso vaya a durar mucho. Todos son ex-consultores de la misma compañía y vienen con el ritmo que todos conocemos, así que los horarios "bellescos" no rigen para nosotros, ni las costumbres que tenemos puede decirse que sean reflejo de la cultura circundante.

El trabajo es fundamentalmente autónomo (ayudados por consultoras y bancos de inversión) y en ocasiones en colaboración con áreas como Fusiones y Adquisiciones o Planificación. Los conocimientos previos son bastante útiles para entender los el contexto, aunque también hay que tirar mucho de los nuevos conocimientos de finanzas y estrategia adquiridos durante el curso. Sin embargo, el hecho de estar contratado sólo para unos meses hace que sólo te den trozos de proyectos que no te permiten ver el pastel entero y, sinceramente, echo de menos algo más de acción. Personalmente estoy utilizando esta experiencia como una forma de conocer el mercado de trabajo norteamericano, las costumbres, las relaciones, los procedimientos y claro, algunos aspectos técnicos, pero lo que más valoro es lo primero, porque es algo que no puede conseguirse de otra forma.
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Releyendo lo que he escrito tengo la impresión de que esto es menos entretenido que de costumbre, así que no me detendré más en ello.

Al margen del trabajo, el verano invita a buscar actividades de tiempo libre y es ahí donde este año he tenido más oportunidades de disfrutar, con la calma de estar ya instalado y aclimatado y con la ventaja de conocer más gente. Además por fin aprecias la forma en que distribuyen las fiestas para dar un respiro regularmente y eso sí, colapsar las carreteras (eso no es diferente). En estos 4 meses de trabajo he disfrutado o disfrutaré de 4 fiestas adecuadamente repartidas:

a) Victoria Day: último lunes de mayo antes del 25, conmemora el cumpleaños de la Reina Victoria, de Inglaterra claro. Suele conocerse como “May two-four”, verdadero día del cumpleaños aunque no tiene por qué ser el mismo día 24, también porque es el tamaño de la caja grande de cerveza, que tiene 24 botellas y que la gente suele echar al maletero del coche al salir a pasar el día en el campo.

b) Canada Day: es la fiesta nacional de Canadá y se celebra el 1 de julio, sea el día de la semana que sea, a diferencia del resto. Se conmemora la independencia de Gran Bretaña (hace 138 años) pero fue elegido por el parlamento, es decir que no pasó nada especial ese día (el caso es que lo pusieron sospechosamente cerca del 4 de julio que celebran los vecinos del sur). Las banderas de los canadienses llenaron las casas, los coches e incluso los cuerpos de las personas (pegatinas, camisetas y tatuajes), pero fundamentalmente se las llevaron a las playas y las casas de campo, porque la ciudad quedó desierta.

c) Civic Holiday: primer lunes de agosto (próximo fin de semana). No tiene más intención que el de dar un poco de cuartelillo en mitad del verano… que agradeceremos todos, y que seguramente volverá a dejar la ciudad vacía. A diferencia de España, aquí las vacaciones laborales no están necesariamente ligadas al verano, por lo que estos fines de semana ayudan a hacer más llevadero el calor.

d) Labour Day: o día del trabajo. Es el primer lunes del mes de septiembre y de alguna forma es una despedida de los días de verano. A partir de ese momento se nota mucho que los días son más cortos y ya no hay tanta garantía de buen tiempo. Para mí será la frontera entre el trabajo de verano y el nuevo curso en la universidad, que empezará una semana después.

Con este panorama, la playa ha sido el destino preferido para los fines de semana. La arena, las olas y la brisa se parecen a las de las playas marinas; el agua dulce, la flora y la fauna son diferentes; pero la sensación de calma y evasión es la misma y supone un buen contrapunto a las semanas de trabajo.

El golf es otra buena actividad al aire libre, bastante más asequible que en España y con muchos campos a los que ir. No había jugado nunca antes de llegar a Canadá y las clases indoor de este invierno me han servido para por lo menos poder recorrer el campo contando los golpes y sin perder las pelotas en la maleza.

De estas cosas más vistosas os he hecho una selección de fotos que he incluido en el álbum de primavera, aunque algunas de las fotos son ya del verano. No hay tanta variedad como de costumbre, pero podéis echar la culpa al trabajo.

Nada más por esta vez. Imagino que la mitad de vosotros estará con la cabeza en las próximas vacaciones, unos cuantos ya habrán vuelto y otros estarán ahora huyendo del infierno que debe de ser Madrid a 40 grados. Espero que sea cual sea vuestro destino y vuestro plan encontréis el descanso merecido y las fuerzas para empezar el curso que viene con ilusión. Yo no estaré lejos de mi ordenador, así que ya sabéis cómo localizarme.

Sunday, April 3, 2005

#5 - Entendiendo el invierno

De nuevo ha pasado más tiempo del que esperaba pero está claro que el tiempo es todo menos una medida objetiva de la duración de nuestra vida. Es más bien un recipiente que podemos llenar con nuestras vivencias y cuantas más cosas haces más pequeño parece. El caso es que sin querer han pasado más de dos meses desde mi último mensaje, más de nueve desde que me despedí de vosotros y apenas quedan dos semanas para que termine el primer año del programa. Entre todas estas cosas que han pasado, también se ha ido el invierno y es hora de hacer balance y contaros cómo es de verdad un invierno bajo cero. Pero antes de pasar al tema de este número quería hacer balance, como otras veces, de los temas que he ido tratando en anteriores envíos.

Lo primero, el repaso a las festividades que han tenido lugar en estos dos meses:

- El Año Nuevo Chino. El día 9 de febrero empezó el año del gallo (lo que en inglés es motivo de bastantes chistes). El año nuevo chino no es siempre en la misma fecha porque el día sale de una combinación de los movimientos de la luna y el sol. Los chinos lo celebran en familia con acción de gracias a sus divinidades y recuerdo a sus ancestros.

- El Noruz o Año Nuevo Persa. Esta festividad pasó desapercibida pero los iraníes del MBA se encargaron de recordárnoslo a todos. Coincide exactamente con el equinoccio de primavera y era celebrado por antiguas civilizaciones como Sumerios, Babilonios y Persas. Empezar el año en primavera fue parte de la tradición en muchos países occidentales hasta bien entrado el siglo XVIII. La celebración típica de la “nochevieja” persa es parecida a la noche de San Juan en España: hogueras, buenos deseos y saltos por encima del fuego.

- La Semana Santa. Aunque existe formalmente el concepto de Semana Santa sólo se celebra el Viernes Santo, que es percibido de una forma muy parecida al día de Navidad o el día de Acción de Gracias: reunión familiar y pavo. No hace falta decir que no he visto procesiones por las calles, ni capirotes que aquí vinculan exclusivamente con el Ku Klux Klan. Los representantes más extrovertidos de la religión católica se encuentran es la comunidad Latinoamericana, pero la celebración es mucho más discreta y personal que en España.

Y eso es todo en cuanto a fiestas. La otra cuestión que dejé abierta en el último correo eran los acontecimientos deportivos del invierno. Se jugó la Super Bowl (fútbol americano) y como pronostiqué ganaron los New England Patriots, y también como se preveía Janet Jackson no fue invitada a la fiesta. La NBA (baloncesto) se acerca a los playoffs y sigo manteniendo mi previsión respecto al ganador de este año. Los jugadores y equipos de hockey siguen si ponerse de acuerdo y aquí se temen que no haya liga tampoco al año que viene.

Y ahora que se acabó, llega el momento de hablar del invierno. Lo más significativo para empezar es que el invierno climatológico coincide con el invierno del calendario, no como en España, donde la temperatura media de enero no difiere mucho de la de diciembre o la de marzo de la de abril. Dividiré la historia en tres partes:

1) Cuando llega el invierno

Sólo hubo una nevada antes de la llegada oficial del invierno; fue a primeros de diciembre y la nieve no duró más de dos días. Fue bonito, pero nada que ver con lo que vendría después. El primer día de verdadero invierno fue el 19 de diciembre cuando de repente la temperatura pasó en menos de 12 horas de 3 grados a -24 (una verdadera experiencia, teniendo en cuenta que me pilló en la calle sin estar muy preparado y de verdad que se pasa mal).

La primera lección del invierno canadiense fue clara: la temperatura puede cambiar violentamente en cuestión de horas. Esto no sólo pasa cuando baja, sino que puede ocurrir en sentido contrario. Es famoso el fenómeno del Chinook en la provincia de Alberta (en las montañas rocosas) que es el nombre de un viento que viene del Pacífico y eleva la temperatura entre 15 y 30 grados incluso en pleno invierno.

La segunda cuestión a tener en cuenta es que la temperatura por sí misma no significa mucho. Es muy importante estar pendiente de la sensación térmica (windchill). En España recuerdo algunas veces al hombre el tiempo hablando de ello cuando hacía viento, pero bueno es algo aceptado que cuando hace viento uno siente más frío. Pues bien, cuando la temperatura está bajo cero, el efecto es mucho más acentuado. Por ejemplo el día que os decía los 24 grados bajo cero eran lo de menos, teniendo en cuenta que la sensación térmica era de -38. Y es que aquí el viento sopla con bastante frecuencia. Da la impresión de que como no hay montañas alrededor está abierta la puerta del polo norte y las corrientes de aire tienen un efecto muy importante provocando los cambios rápidos de temperatura.

Aquí podéis ver unas tablas de cálculo para conocer la sensación térmica en función de la velocidad el viento y los riesgos para la salud:

Si hubiera tenido la cámara de fotos aquel día os habría enseñado como es un vaso de café caído en el suelo (el contenido no recorrió más de 20 cm alrededor del vaso antes de convertirse en helado de café).

2) Cuando el invierno parece que no va a acabar nunca

Pese a que lo anterior pueda parecer duro lo cierto es que sólo hemos tenido temperaturas de tales magnitudes tres veces durante todo el invierno. Los tres meses son una serie de ciclos de subidas y bajadas, entre 0 y -20 grados con algunos días por encima y por debajo, pero sin grandes sorpresas, con una máxima media de -5 y una mínima media de -10 grados. Es cierto que hace falta un buen abrigo y buen calzado para los momentos que se pasan en la calle aunque lo cierto es que tanto las casas como los edificios públicos están acondicionados a temperaturas muy agradables con lo que no conviene llevar mucha cantidad de ropa debajo de la protección para exteriores. Yo he ido andando todos los días a clase durante 15 minutos e incluso en los peores días no ha sido mayor problema. Quizá lo más curioso es sentir como se congela la parte de dentro de la nariz en cuestión de segundos, pero vamos, te cubres con una bufanda y a correr. También es gracioso ver como a esas temperaturas sale vaho de todas partes: personas, coches, alcantarillas, ventilaciones de las casas… parece como si fueran señales de vida en medio de un entorno en el que apenas hay movimiento. Ah, y también te das cuenta de por qué todos los edificios públicos tienen puertas rotatorias, y es que si no sería imposible mantener la temperatura en el interior.

La nieve es evidentemente el fenómeno meteorológico más frecuente aunque tampoco es que nieve mucho: en Toronto hay menos precipitaciones en invierno que en verano. Lo que ocurre es que cuando nieva se queda y cuando nieva otra vez, lo hace sobre nevado, con lo que se va acumulando en montones y en zonas no transitadas. De todos modos las mayores nevadas se han producido en marzo, cuando ya no hacía tanto frío y había más humedad en el ambiente.

Pero no todo lo que cae es nieve, y ni siquiera toda la nieve es igual. Al margen de las medidas de intensidad de la nieve hay varios tipos de meteoritos y cada uno tiene su historia:

- Flurries: llaman así a lo que en mi pueblo llamamos moscas de nieve porque en lugar de caer verticalmente revolotean por el aire sin mucha prisa por llegar al suelo. La diferencia con las que había visto en España es que aquí no se derriten y se quedan en el suelo como si fueran bolas de corcho blanco que el viento mueve de un lado a otro.

- Ice pellets: esto sería parecido al granizo pero no se da en las mismas circunstancias. Es un tipo de nieve que cae más helada de lo habitual y suele ser la transición entre lluvia y nieve cuando un día que empieza lloviendo acaba nevando por la llegada de aire frío.

- Wet snow: o nieve húmeda (también llamada nieve mezclada). Esto es más habitual en España. Es nieve muy blanda mezclada con agua cuando la temperatura a la que nieva no está por debajo de cero grados. Cuando la nieve toca el suelo se derrite inmediatamente. Esto sólo ha empezado a suceder a partir de marzo y me da que todavía habrá algunos días durante la primavera.

- Freezing rain: Sin duda ha sido para mí el fenómeno más llamativo. Literalmente significa lluvia helada y sólo lo había oído mencionar cuando vi la película “La tormenta de hielo” (1997), con Sigourney Weaver y Kevin Klein, pero que entonces me pareció un poco exagerado. Pues parece que no era fantasía, sino que realmente pasa y en algunos casos históricos ha tenido consecuencias como las de la película. Es lluvia, pero cuando toca el suelo se convierte en hielo. Es el caso inverso al de la nieve húmeda. Un día que hay lluvia helada andar por la calle es como hacerlo por una pista de patinaje, pese a que el aspecto del suelo es de estar simplemente mojado. Las gotas que caen en los árboles se quedan congeladas en las ramas y es increíble ver cómo se empieza a acumular el hielo cuando lo que está cayendo es agua.

Al margen de ver todo lo que cae el del cielo supongo que os preguntaréis qué ocurre con la ciudad para que siga funcionando sin caer en el caos que tenemos en España cada vez que caen cuatro gotas. Pues supongo que es una mezcla de estar preparado y estar acostumbrado.

Las calles son responsabilidad del ayuntamiento que una vez que empieza a nevar despliega el repertorio de quitanieves de todo tipo, que yo he visto circular a las 2 de la mañana, apenas 1 hora después de empezar a nevar, incluso por mi calle que no deja de ser una calle secundaria de un barrio residencial. Utilizan las palas para echar la nieve a los lados y además, o bien sal en las calles principales o arena en las secundarias. La sal tiene un efecto inmediato en la nieve que se derrite a su alrededor, mientras que la arena se usa en las zonas de menos tránsito para reducir gastos. En este caso la nieve no se derrite, sino que se forma una pasta marrón que no se congela pero que tampoco se va fácilmente.

Las aceras son responsabilidad de los vecinos (propietarios). Cada uno tiene la obligación de limpiar el trozo que le corresponde (en caso de accidente serían responsables) y para ello utilizan todo tipo de artilugios. Lo más común es la pala de plástico, pero también están los agentes químicos: sal y líquido anticongelante, más las máquinas a motor (parecidas a los cortacéspedes) dependiendo de lo grande que sea tu acera, el tiempo que le quieras dedicar y lo que te quieras gastar.

El factor sal es muy importante. Del mismo modo que hemos visto miles de veces cómo los coches en las ciudades costeras sufren las consecuencias en la chapa, aquí los zapatos son carne de cañón. Lo más aconsejable es utilizar un producto protector para evitar el efecto o llevar los zapatos de vestir en una bolsa el día que tienes que ir elegante (algo que pensé que nunca tendría que hacer, pero ya veis la moda de Emilio Aragón aquí sigue vigente). El día que pisas un charco o un cordón se desata y se moja en la calle ves aparecer un cerco blanco alrededor que puedes dar por indeleble. Lo más efectivo como solución es el vinagre incoloro, pero las consecuencias sobre el material son irreversibles, perdiendo flexibilidad y ganando puntos para agrietarse con el tiempo. Conclusión: mejor usar calzado adecuado, protegerlo y mirar bien donde pisas.

3) Cuando el invierno se empieza a ir

Uno se da cuenta de que el invierno se va cuando ves que las máximas empiezan a estar consistentemente por encima de cero grados (algo que pasó a partir del 15 de marzo) sin que eso no quiera decir que de vez en cuando no caiga una nevada (de hecho aún hoy hay nieve en los jardines en los que no da el sol pese a que toda la semana pasada hemos llegado por primera vez a los 10 grados).

Hay dos cosas importantes que tener en cuenta cuando el invierno se empieza a ir y tienen que ver con la cabeza y con los pies. Con la cabeza porque no está de más alejarse de las cornisas y los tejados: la nieve que ha estado allí durante mucho tiempo empieza a desplazarse en placas por efecto de la temperatura y suele caer en grandes bloques al suelo. Dependiendo del tamaño del bloque y la altura del tejado el golpe puede ser importante, así que mejor mirar de vez en cuando para arriba. Y con los pies porque hay pocas cosas que resbalen más cuando están mojadas que el hielo. Durante el invierno pasas muchas veces por encima de zonas heladas pero cuando hace mucho frío tampoco resbala tanto. Sin embargo cuando durante el día hace “calor” y se forma una capa de agua encima del hielo, la probabilidad de resbalar al pisar en cima crece exponencialmente (si alguna vez habéis visto una competición de curling esa es la razón por la que los jugadores frotan el hielo con las escobas, para crear esa capa de agua sobre el hielo que haga que la piedra se deslice más rápido). Pese a todos los riesgos, he sobrevivido a los resbalones, no sin algún susto de vez en cuando.

Y eso es todo, como veis el invierno ha dado para mucho y tampoco ha sido para tanto, y menos teniendo en cuenta que este año habéis tenido un invierno como no se recordaba. Espero, y no es coña, que lo hayáis disfrutado. Siempre es bonito cuando las cosas se salen un poco del guión ¿no?

Ahora es primavera y es una primavera quizá más especial que la que conocemos en España. Todo ha pasado de estar inmovilizado por el frío a cobrar vida: los pájaros, las ardillas, los árboles, los jardines, todo se va animando y en unas semanas todo estará verde otra vez. Espero tomar fotos como de costumbre. De momento he añadido algunas a las que ya había del invierno en las que podéis ver algunas de las cosas que he descrito.

Espero que todo vaya bien por allí. Leí que los resultados de Telefónica en 2004 fueron extraordinarios y supongo que tenéis que sentiros satisfechos de vuestra aportación. Es cierto que a veces parece que las cosas no van como uno quisiera en el plano particular, pero considerad lo positivo que es estar en una empresa que, a pesar de lo que ocurre en el sector y los problemas que se le presentan, sigue mejorando año tras año.

Y nada más. Como os dije al principio estoy a punto de acabar el curso y tendré unas semanas de vacaciones que pasaré en España, así que espero veros por allí, aunque no sea posible visitar a todos. Aún no tengo claras las fechas, pero ya os enteraréis.

Monday, January 31, 2005

#4 - Navidad y Grandes Ligas

Hola otra vez y Feliz Año para todos los que no he tenido la oportunidad de saludar en 2005.

Por lo que leí en muchos de vuestros mensajes navideños, tengo la impresión de que esperabais recibir pronto un nuevo mensaje del diario de un emigrante, pero tengo que disculparme porque me ha sido imposible encontrar el tiempo y sosiego suficiente parea hacerlo hasta ahora. La demanda del programa sigue siendo enorme y aunque siempre dicen: "cuando pase este parcial todo será más fácil", yo creo que es todo parte de una mentira social. Lo que ocurre es que cada vez exige un tipo de esfuerzo diferente y el cuerpo y la mente se van adaptando. Lo sorprendente es ver hasta donde puede llegar la capacidad y la resistencia de un cuerpo en el que has habitado más de 30 años, pero que no has llevado nunca tan al límite.

Antes de entrar en el tema de este número y por enlazar con el capítulo anterior, os doy unas pinceladas de la Navidad, que como muchos de vosotros sabéis pasé aquí en Toronto, y que es bastante diferente de lo que siempre he visto en España y a lo que esperaba por la influencia de las películas norteamericanas.

- La Navidad es la fiesta del día 24 y 25 de diciembre. El 26 se acabó. La fiesta de Año Nuevo está desvinculada de la Navidad y los Reyes, no saben ni que existen.

- La Navidad es exclusivamente familiar. Las calles parecían las de una ciudad abandonada. Lo cierto es que nunca he estado un 25D en Madrid por la calle, aunque me imagino que será parecido. No había ni una cafetería abierta; hasta los chinos tenían sus negocios cerrados. Los únicos que abrían eran los establecimientos judíos, que como sabéis a estas alturas no siguen la tradición cristiana.

- El 26 de diciembre es Boxing Day y está asociado con las rebajas, que hasta hace unos años duraban 1 día (de ahí lo de Boxing Day) pero que generalmente se extienden durante una semana (hasta Año Nuevo). El Boxing Day es común en todos los países anglosajones, pero no tiene nada que ver con combates de boxeo ni nada parecido. Viene de la Edad Media, cuando los curas abrían la caja con la recaudación navideña y la repartían entre las personas necesitadas. La analogía la podéis deducir vosotros mismos. La diferencia del fenómeno de las rebajas, en relación con España es que son muy intensas porque duran mucho menos. De hecho hay ciertos artículos que se agotan en cuestión de horas, y por supuesto no hay reemplazamiento. Cuando se acaba se acabó.

- Durante más o menos todo el mes de diciembre las casas se llenan de luces (los porches, los setos, las ventanas) y es realmente acogedor el aspecto de las calles por la noche.

- No hay anuncios de juguetes ni de colonias en la televisión. Es una de las cosas que más se agradece. La TV es como la de otras épocas, con la excepción de que hay programas resumen del año como es de esperar. No sé todos los detalles de la ley de la Publicidad en Canadá, pero hay cosas curiosas, como que no se pueden publicitar medicamentos que requieren prescripción médica ni tampoco se pueden hacer anuncios dirigidos a niños, lo que me parece una medida bastante ética.

En definitiva, creo que desde el punto de vista familiar puede ser muy parecido a lo que se celebra en España, pero con la diferencia de que se concentra en el día 24 por la noche. Desde el punto de vista social, es perfectamente posible vivir esos días sin tener que aguantar el martilleo de los villancicos y la presión publicitaria y disfrutar de las vacaciones como más te apetezca.

Y ahora, si os parece bien, paso a hablaros del tema de este número, que no es el frío del invierno, aunque sé que esto puede resultar verdaderamente interesante. Lo que ocurre es que todavía estamos en medio de la época de riesgo y prefiero contaros con detalle la experiencia cuando tenga la perspectiva de todo el invierno.

Pues bien, para los amantes del Marca, el As o el Mundo Deportivo, hoy voy contaros la actualidad deportiva de Norte América, para que veáis que no todo es fútbol. Los que penséis que lo de los deportes es un rollo, dadme el beneficio de la duda, y seguid leyendo: intentaré que sea igualmente interesante para vosotros.

Canadá está perfectamente integrado en el sistema deportivo norteamericano, es decir, que en general los equipos canadienses participan en las competiciones mezclados con los estadounidenses. Hay 4 deportes mayoritarios, que constituyen las 4 grandes ligas y que os describo en detalle a continuación:

NBA (National Basketball Association) = Baloncesto
Es quizá de las cuatro ligas la más conocida en España, quizá porque es un deporte también muy practicado allí, y porque ahora mismo tenemos un par de compatriotas jugando y teniendo un papel destacado, lo que se traduce en más relevancia en la prensa. No os voy a contar cómo se juega al baloncesto, pero sí os doy algunos datos curiosos. Es un deporte de “invierno” que se juega entre noviembre y mayo. Hay 30 equipos y juegan de media cada dos días. Hay un equipo de Canadá ahora mismo, los Toronto Raptors (por la especie extinta de dinosaurios), y hasta hace unos años había otro en Vancouver (costa oeste), los Grizzlies (osos pardos). Esta franquicia se trasladó a Memphis y es donde ahora juega Pau Gasol, del que casi todos habréis oído hablar. En las vacaciones de Navidad fuimos un día al Air Canada Center a ver un partido de los Raptors (contra Utah Jazz, donde juega el otro español, Raúl López). Podéis ver alguna foto del partido en el álbum. Para los que lo sigáis, mi apuesta para este año es San Antonio ó Phoenix contra Miami en la final con victoria para el equipo del oeste.

NFL (National Football League) = Fútbol Americano
Curioso que a esto le llamen fútbol porque se juega mayoritariamente con las manos, pero tal es así que como muchos sabréis aquí al fútbol que todos llamamos fútbol ellos le llaman soccer. De las 4 grandes ligas es la única que no tiene participación canadiense. Aquí hay una liga nacional, pero nadie le hace mucho caso y lo que siguen es la liga de Estados Unidos. También es un deporte de invierno, y eso que se juega al aire libre, cuya temporada va de septiembre a febrero. A diferencia del baloncesto, sólo se juegan 16 partidos en los 6 meses y los playoffs son a partido único. También tuve la oportunidad de asistir en directo a un partido, entre los Buffalo Bills (Bills de Buffalo, estado de Nueva York) y los Pittsburg Steelers (acereros), del que también hay fotos. Realmente tenía la idea de que era un deporte aburrido, pero no veáis el efecto que tiene aprender las reglas: todo tiene más sentido y la verdad es que el partido se pasó volando. Es un juego de estrategia, en el que cada equipo tiene una serie de oportunidades para llegar hasta la “retaguardia” del rival y si no lo consiguen pierden la posesión y el equipo contrario empieza su jugada. Ahora mismo sólo queda un partido para acabar la temporada: la final o Super Bowl, que jugarán la semana que viene los New England Patriots (patriotas) y los Philadelphia Eagles (águilas). Mis favoritos hasta la semana pasada eran los Steelers, pero perdieron con New England, así que mi apuesta para la Super Bowl va para los Patriots. Ah, y creo que no han invitado a Janet Jackson este año para cantar en el descanso.

NHL (National Hockey League) = Hockey sobre Hielo
Del hockey no voy a poder hablaros mucho porque aunque parezca mentira, los jugadores están en huelga desde hace 5 meses y tienen parado un negocio que mueve 2 billones de dólares (1 billón aquí = 1000 millones en España). El impacto en Canadá es aún mayor, porque es el deporte nacional. Hay 6 equipos canadienses en la liga que compiten por el trofeo anual: la Stanley Cup, y el equipo local se llama Toronto Maple Leafs (hojas de arce, que como sabéis es el símbolo de la bandera nacional). El problema es que la liga quiere establecer un salary cap (límite salarial) para aumentar la competitividad y evitar que los equipos se endeuden en exceso, pero los jugadores han dicho que nones. Y si habéis visto la famosa película de Paul Newman de los años 70 “Slap Shot” (traducida en España como “El castañazo”), sabréis que estos jugadores de hockey son un poco brutos y no tienen pinta de ceder. Hay periódicos, canales de TV, compañías cerveceras o vendedores de perritos calientes, que realmente lo están pasando mal. El único consuelo que han tenido esta temporada es que tanto el campeonato del mundo senior como el junior, los ganó Canadá (también es cierto que sólo hay 8 ó 10 países en el mundo que jueguen decentemente: USA, Canadá, Rusia, los países del centro y el norte de Europa, punto).

MLB (Major League of Baseball) = Béisbol
Este es el deporte de verano, y la temporada dura de abril a octubre. En ese espacio cada equipo juega más de 160 partidos, que se dice pronto, más otros 20 ó 30 en los playoffs. A este deporte aún no le he cogido el tranquillo. La verdad que el año pasado no le hice mucho caso, y aunque tuve la oportunidad de ir al Sky Dome a ver algún partido, no me atraía mucho la idea. Los partidos son eternos, pueden durar hasta 4 horas y acabar 0-0. Justo hasta este año había dos equipos canadienses en la liga, pero la franquicia de Montreal se ha trasladado este invierno a Washington, así que se han quedado solos los Toronto Blue Jays (los arrendajos azules, que son unos pájaros muy salados). Es un deporte supertécnico, en el que después de cada partido te dicen los pasos que cada jugador dio para llegar a cada base, la velocidad media de la bola, el número de veces que un jugador golpeó la pelota …, hasta tal punto, que los salarios están ajustados a las métricas de rendimiento, lo que sin duda es un incentivo para jugar bien. El año pasado ganaron las World Series (series mundiales: así se llama el playoff final) los Boston Red Sox (medias rojas). Me pareció que era un equipo conocido y no me llamó la atención hasta que me enteré de que era el primer título desde 1918 (¡¡con la paliza que daban los de Cheers con los Red Sox en la serie de TV!! Aunque ahora entiendo por qué estaban siempre viéndolos en el bar: juegan un día sí y otro también). Hasta los arrendajos, que no los había oído nombrar en mi vida, ganaron dos series mundiales en los años 90.

Por último y como curiosidad, os hablaré de otro deporte menos importante, pero que también se juega en liga transnacional. Los canadienses, tan orgullosos como siempre de su hockey sobre hielo, se mosquearon mucho cuando se descubrió en un excavación en Vermont (estado al norte de Estados Unidos que hace frontera con Canadá) los restos más antiguos de lo que parece ser aparejos de hockey. Así que potenciaron un deporte que jugaban los indios indígenas llamado Lacrosse (leído lacros). La disposición en la modalidad indoor es parecida a la del hockey, en las dimensiones del campo, la forma de la portería, número de jugadores, timing, pero en lugar de jugar sobre hielo y con un stick, llevan una especie de cazamariposas con el que atrapan una pelota parecida a las de tenis, que se pasan unos a otros y lanzan con furia contra los superprotegidos porteros. Los jugadores llevan protecciones de cintura para arriba, pero luego van en pantalón corto y zapatillas. No sé dónde está el límite del contacto, algo parecido al hockey también en ese sentido, pero se pegan unas palizas con los cazamariposas que no es normal. No sé nada de cómo van, pero si tenéis curiosidad por ver cómo es, os dejo el link a la web de la liga nacional de lacrosse.

Y eso es todo, los del Marca puede que aún estén esperando que os hable de fútbol, pero realmente aquí es minoritario. Tiene cierto espacio en la prensa la liga inglesa y la italiana, pero tengo que conformarme con ver partidos grabados de la liga española (lo hacen para meter publicidad en medio). De todos modos, la inmigración está trayendo gente de muchos sitios y de todos es conocida la importancia del fútbol en Latinoamérica y los últimos años en Asia, así que no sería de extrañar que un año de estos, los canadienses dieran la sorpresa y se presentaran en un mundial, como ha hecho Estados Unidos, con gente llamada López, Delgado o Blanco (estos nombres, aunque ficticios, son los típicos apellidos que se ven en un partido de baseball).

Por último os dejo como siempre el enlace al álbum de fotos, que tiene nuevas fotos del invierno. Espero que podáis verlas y que os gusten. Sinceramente, tanto las calles de la ciudad, como las cataratas del Niágara, ganan bastante con la nieve, por lo menos desde el punto de vista estético de alguien que no está aún muy acostumbrado.

Os emplazo hasta el próximo envío en el que espero contaros más cosas sobre el invierno. Espero que mientras tanto todo vaya bien por allí. A mí el tiempo se me pasa volando y me parece mentira que hayan pasado más de dos meses entre uno y otro correo. Espero que si vosotros no lo veis así, no penséis que cada vez estoy más perezoso o que no me acuerdo ya de mis compañeros. No es así en absoluto.