Son casi las 6 de la tarde aquí en Toronto y eso significa que están a punto de sonar las campanadas en todos los pueblos de España, aunque aquí quedan aún unas horas del 2006 por consumir. Hola a todos y una vez más mis disculpas por no haber escrito antes. Como siempre, el ritmo de trabajo, los compromisos sociales, la ausencia de momentos de necesaria reflexión para escribir un correo a la altura de los lectores, y de tiempo para burlar las barreras anti-spam de Yahoo, me han hecho posponer este momento hasta el límite del año para mí, el principio de 2007 para vosotros.
Como habéis podido deducir no he vuelto a casa por Navidad en 2006 (y van 3). Los escasos días de vacaciones me hicieron buscar un destino alternativo y dejar mi visita a la Península para la primavera, como viene siendo habitual. Aun así, con los tres días disponibles he podido apañar una semana que he pasado en México, buscando el sol y la playa que ya venía echando de menos. He estado en Puerto Vallarta, destino turístico en la costa del Pacífico, situado en el estado de Jalisco, donde los días de invierno son en realidad los mejores para disfrutar del buen tiempo (el verano es lluvioso y caluroso, es decir húmedo y pegajoso hasta decir basta).
Así que esta vez, en lugar de "Living in Toronto", esto va a ser más bien "Living in Toronto but Taking a Break in Mexico". Ha sido una semana, pero ha estado aprovechada al 100% con lo que ahora tendré que hacer un esfuerzo adicional para recordar qué estaba haciendo yo hace siete días antes de volver al trabajo aún pensando en la sombra del cocotero. Para los que prefieran las "estampitas" a las "letritas", es decir, los de la cultura del tebeo, os pongo el enlace a las fotos por delante y así podéis visualizar la aventura:
Pese a que el destino invita a estar tumbado en la playa, disfrutando del rumor de las olas, frutas y bebidas exóticas y económicas, garantía de sol y, eso sí, innumerables vendedores de cualquier cosa a los que te acostumbras a decir que no el primer día, el plan se enriqueció con un viaje al interior de Jalisco, incluyendo Guadalajara y la zona del lago Chapala. Alquilé un coche (a estas alturas ya os habréis dado cuenta de que me gusta conducir) aunque no era un BMW como el del anuncio, sino un Corsa, afortunadamente con aire acondicionado, pero sin ningún extra más. La idea era cubrir una zona más amplia en los dos días de aventura, pero hay sitios donde 300 Km no se hacen en 3 horas, sino en 5 y hubo que reducir el alcance a cuatro o cinco paradas. Fue bonito ver pueblos al margen de la influencia turística, comer y beber donde los locales lo hacen, y comprobar que el país está acelerando su progreso, fundamentalmente en las ciudades. Fuera de la costa y su vegetación subtropical, casi toda la provincia se extiende por una meseta a más de 1500 metros de altura, que hacía caer los 30 grados del día a menos 4 por las noches, y donde la humedad del verano no redunda precisamente en una vegetación digna de mención.
La gente es agradable, quizá excesivamente servicial y con un punto de indolencia y conformismo, pero nada de eso hace peligroso mezclarse con ellos, pese a los continuos controles militares que hay en la carretera. Como podéis ver en las fotos, pese al calor, también celebran la Navidad con su árbol y sus adornos, aunque para los que estamos acostumbrados a la correlación de Navidad con frío, nieve, invierno, etc. la visión de los árboles, las luces y los motivos navideños en esas circunstancias es ciertamente llamativa.
Al margen de estos días de descanso el Otoño ha pasado deprisa y mi integración en TELUS ya se puede considerar un hecho (con la rotación existente ya incluso parezco un veterano). Hace dos meses cambié de responsabilidad y ahora soy jefe de un proyecto similar a la Ficha de Cliente en Telefónica. El trabajo es atractivo y la visibilidad mucho mayor, dado que hay muchas personas pendientes de que todo funcione con regularidad.
Como ya os comenté en mi anterior correo, dos de las cosas que más me han llamado la atención en TELUS son el control de la inversión y la asunción de responsabilidad (lo que aquí denominan ownership) y las dos cosas se han hecho más patentes aún en mi nuevo puesto. Hace unas semanas tuve que llevar al comité de inversión mi petición de presupuesto para 2007 y resultó interesante tanto preparar la estrategia de presentación como la negociación misma con los directores de las diferentes áreas que componen el comité. El tema de la responsabilidad se traduce en que cada uno asume la propiedad del trabajo que desempeña hasta las últimas consecuencias y es esa persona la cara visible a todos los niveles de la empresa. Así, los analistas que trabajan en mi proyecto presentan a directores las iniciativas que lideran, lo que supone un incentivo para ellos en forma de reconocimiento.
Y poco más. Aunque la época del año pueda sugerir que es tiempo de nieves, aquí no ha nevado significativamente aún y llevamos un mes de diciembre que no tiene nada que envidiar al de Madrid. Todavía es pronto para cantar victoria pero parece que este invierno va a ser suave.
Y como el día es propicio para hacerlo, quiero mandar un abrazo muy fuerte a todos y el deseo de que el año que empieza os traiga lo mejor a cada uno, especialmente a los que toman caminos diferentes a los que dicta Telefónica. Cada año por esta época alguien se une a la lista, y sé que para muchos este correo significa sentirse parte de algo. Sé que recibiré mensajes del servidor diciendo que hay destinatarios que ya no existen. Si sabéis de alguien que pueda estar perdiéndose este correo por esa circunstancia hacédselo llegar y decidle que me escriba para no perder el contacto. Yo por mi parte me siento como Logan, en la película de Michael York de 1976 que los menos jóvenes recordarán, bien por la película o por la serie de TV homónima (La Fuga de Logan) huyendo del destino a ser eliminado al cumplir la edad de la reencarnación / eliminación. En línea con la dramatización sólo quiero mandar el mensaje de que hay vida afuera y que todo va a ir bien con un poco de ilusión y el buen hacer que habéis demostrado en el día a día durante tantos años.
Nada más. Espero seguir contando con vuestra correspondencia y una vez más os deseo un Feliz Año Nuevo.
Sunday, December 31, 2006
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