Hace algo más de nueve meses que no escribía y nueve meses dan ciertamente para muchas cosas, alguna de ellas muy evidente. Me ha dado tiempo a cambiar de puesto dentro de la empresa una vez más (ahora llevo la planificación de operaciones a medio plazo), a comprarme una casa, y sí, como habéis podido intuir, a tener un bebé, una niña para ser más precisos. Dicen los que han tenido niños (y yo estoy empezando a experimentarlo en primera persona) que una vez que nacen tu vida adquiere sentido a través de ellos y que tus recuerdos se construyen a través de los hitos que ellos alcanzan. En línea con esta filosofía, he pensado dejar a Avril que tome el relevo y que sea ella quien cuente desde su punto de vista su propia versión de Living in Toronto en el mundo de Avril.
Antes de poner el cierre a los correos, he dedicado un tiempo a reflejar estos cinco años de correspondencia en un blog, que ayudará a aquellos que quieran conocer o rememorar mi historia, o a los que vayan a viajar a Canadá y quieran revisar la información que os he ido haciendo llegar en diferentes ediciones de la newsletter (sin necesidad de tener los correos almacenados en el disco duro).
No quiere decir esto que se acabe toda posibilidad de comunicarse conmigo. Todo lo contrario, estáis invitados a visitar nuestros blogs y me gustaría seguir recibiendo vuestros correos, al margen de la frecuencia con que lleguen, y saber cómo van vuestras vidas, que desde lejos intuyo tan distantes de donde las dejé.
Un abrazo fuerte desde Toronto.
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